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Carlos Samaniego |
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Almería - España |
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“El
cabo entra en las aguas como el perfil de un muerto o de un durmiente
con la cabellera anegada en el mar. El color no es color, es tan sólo
la luz. Y la luz sucedía a la luz en láminas de tenue transparencia.
El cabo baja hacia las aguas, dibujando perfil por la mano de un dios
que aquí encontrara acabamiento, la perfección del sacrificio,
delgadez de la línea que engendra un horizonte o el deseo sin fin de lo
lejano. El dios y el mar. Y más allá los dioses y los mares. Siempre.
Como las aguas besan las arenas y tan sólo se alejan para volver,
regreso a tu cintura, a tus labios mojados por el tiempo, a la luz de tu
piel que el viento bajo la tarde enciende. Territorio, tu cuerpo, el
descenso afilado de la piedra hacia el mar, del cabo hacia las aguas. Y
el vacío de todo lo creado envolvente, materno, como inmensa morada. |
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Semblanza
de Almería
Sin conocerlo, se muestra castellanamente seco y distante, aunque yo
creo que esconde una gran fogosidad contenida, tamizada por su educación
y los años. No se si se “soltará la melena” alguna vez, me resulta
difícil imaginármelo, por eso pienso que decidió echar raíces en
esta esquinita del sur que yo quiero tanto y que tantos otros han
querido antes. La luz, la mar, la expresividad de la gente de Almería
es más que probable que lo sedujeran, muchos otros se quedaron
atrapados. ¡A lo peor! el motivo para quedarse fue menos poético, de
todas formas, dice una hermosa canción que "Uno vuelve siempre
a los viejos sitios donde amó la vida y entonces comprende cómo están
de ausentes las cosas queridas", ¿volverá algún día a esos
otros lugares que antes lo encontraron?, mientras tanto permanece como
almeriense de adopción. Karina (Almería, 18/06/01) |